Husserl Video Script in Spanish ===SCRIPT===
UNA REPRESENTACIÓN DE EDMUND HUSSERL (1859-1938)
Introducción
Hola. Mi nombre es Lester Embree, y soy fenomenólogo. El año pasado José Huertas-Jourda, de la Universidad Wilfred Laurier, me invitó a participar en un homenaje a Edmund Husserl, el fundador de la filosofía fenomenológica, para el encuentro del Círculo Husserl que él organizaba en conmemoración del quincuagésimo aniversario de la muerte de Husserl. Me permitiré comenzar refiriendo cómo decidí afrontar este pedido.
Quien homenajea por lo común está familiarizado con el homenajeado. En este caso, sin embargo, yo aún no nacía cuando se producía la muerte de Husserl. Y ya quedan escasos conocidos personales de Husserl con vida. Ello no obstante, advertí que, como estudiante en la New School y discípulo cercano de Dorion Cairns y Aron Gurwitsch, quienes a su vez fueron estudiantes y discípulos cercanos de Husserl, yo era algo así como un estudiante “por herencia”, y por lo tanto estaba medianamente autorizado para ensayar un homenaje a Husserl pese a no haberlo conocido en persona.
Con respecto a la obra de Husserl, y aun cuando sólo publicara media docena de libros durante su vida, cerca de cuarenta mil páginas en taquigrafía fueron legadas tras su muerte. Quienes se mantuvieron cerca de él durante sus últimos años, como Eugen Fink y Dorion Cairns, han sostenido enfáticamente que este Nachlass contiene su verdadera filosofía. Así, los Archivos Husserl han editado cerca de treinta volúmenes, y todavía queda mucho camino por andar. En vista de ello, aun si hubiese recopilado todo lo públicamente disponible ahora, igual no hubiese podido ofrecer una valoración exacta del legado de Husserl.
Dispuse entonces, primero que nada, la conveniencia de que ustedes viesen algo del propio Husserl, y le pedí a Maurice Natanson que leyese la sección veintisiete de la traducción de Kersten de Ideas I de Husserl. Ésta y las demás lecturas, que recogen declaraciones personales, han sido editadas e ilustradas, y su texto habrá de exhibirse en pantalla para un mayor impacto. Además decidí presentar una lista de veintisiete resultados de las investigaciones de Husserl que mi profesor, Cairns, publicó al año siguiente de la muerte de Husserl. Cairns pasó cuatro años con Husserl, fue muy respetado por él y durante su vida conoció más sobre Husserl que cualquier otro norteamericano. La lectura de este catálogo por parte de Richard Zaner figura en el apéndice y, al igual que esta introducción, puede omitirse para el uso didáctico de la cinta.
En cuanto a la persona de Husserl, aún no ha sido publicada una biografía definitiva. Probablemente ello se debe a que Husserl no fue, en modo alguno, una figura pública deslumbrante, sino más bien una persona reservada que procuraba dedicar tiempo a su familia mientras no se hallaba escribiendo, investigando o enseñando. Hay alguna información sobre su vida, y especialmente sobre su influencia, en el libro de Herbert Spiegelberg. Hay, asimismo, información complementaria en el libro de Karl Schumann. Sin embargo, ninguna de estas aproximaciones aborda el carácter y la personalidad de Husserl. Otras fuentes son el pequeño libro de Kelkel y Schérer y la bella interpretación de la filosofía de Husserl realizada por Maurice Natanson. Ante la falta de mayor información, decidí montar una compleja representación basada en los diversos materiales que he compilado.
Estos materiales son representaciones de tipos variados. En primer lugar, hay testimonios sobre Husserl de Dorion Cairns, Herbert Spiegelberg y Alfred Schutz, que no sólo recogen sus propias palabras, sino también, por obra de las grabaciones, sus propias voces. A ellos se asemejan las declaraciones publicadas de Aron Gurwitsch, Ludwig Landgrebe y Eugen Fink. Fred Kersten, Algis Mickunas y Ronald Bruzina las han registrado para nosotros. En segundo lugar, hay alrededor de cincuenta representaciones visuales de Husserl. Hay una estatua; las demás son imágenes. Dos de estas imágenes son óleos en color. Las tomas restantes están en blanco y negro, y muchas de ellas pertenecen a este libro reciente editado por Hans Reiner Sepp. Una de las fotografías corresponde a una película muda, cuya duración total es de setenticinco segundos. Se trata de una filmación doméstica de aficionado hecha por James Luther Adams en 1936, y es la única película de Husserl que existe. Ésta es una toma extraída del film. Tenemos, por último, la imitación cómica de Cairns del modo como Husserl iniciaba una conferencia, en la cual podemos oír lo más semejante a la voz y dicción de Husserl. Se ha usado, además, la Kreutzer Sonata de Beethoven, pues la leyenda dice que Husserl la tocaba para sus invitados después de la cena.
El modo más evidente de combinar estas representaciones visuales, verbales y sonoras es una cinta de video. En la mayoría de estas representaciones, Husserl puede ser visto en contacto con su trabajo, su familia, sus colaboradores, sus amigos y sus estudiantes. Confío, pues, en que por medio de esta representación de video se harán partícipes del carácter y la obra de Husserl.
Dedicado a la memoria de Raquel Kersten
Texto principal
Una representación de Edmund Husserl
Homenaje en el Quincuagésimo Encuentro Conmemorativo del Círculo Husserl
Universidad Wilfred Laurier
Ontario, Canadá, junio de 1988
Por
Lester Embree,
Presidente del Centro para la Investigación Avanzada en Fenomenología
Cumplidos casi cincuenta años desde su muerte, es claro que, en cuanto a influencia directa e indirecta, y para todo cuanto puede pensarse, escribirse y enseñarse, Edmund Husserl es el filósofo más importante del siglo veinte. Su influencia se sigue sintiendo de forma creciente no sólo en la filosofía hermenéutica sino también en el existencialismo, la hermenéutica y el estructuralismo, y a la vez en disciplinas no filosóficas tales como la psicopatología, la sociología y la lingüística. Su vida y trabajo convocan, pues, una consideración seria.
Edmund Husserl nació en Prossnitz, un pueblito en Moravia que entonces era parte del Imperio Austro-Húngaro, el 8 de abril de 1859. Su familia era judía; su padre comerciante. Éste murió cuando Husserl aún iba a la escuela. No parece ser que Husserl fuese un estudiante notable antes de ir a la universidad. Con todo, su primer interés fue la astronomía. Husserl asistió a la Universidad de Leipzig a estudiar matemáticas y ciencias naturales. En 1878 se orientó hacia las matemáticas y fue a la Universidad de Berlín, donde trabajó junto a un famoso matemático, Karl Weierstrass. Husserl escribió su tesis doctoral sobre el cálculo de variaciones y obtuvo su grado en matemáticas. Se pensaba entonces que iba a convertirse en asistente de Weierstrass, en Berlín, mas perdió su oportunidad cuando Weiertrass enfermó. Al aplazarse, cuando menos, su carrera como matemático, Husserl sirvió ese año en la armada. Afortunadamente, ninguna guerra estaba en marcha por aquel tiempo.
Regresó a Viena en 1884, aceptó la recomendación de un amigo, y asistió como oyente a las conferencias de Franz Brentano. Ya bastante influyente en filosofía y psicología, Brentano era además conocido por tratarse de un sacerdote católico que no sólo había abandonado la Iglesia tras la disputa sobre la infalibilidad del papa, sino que finalmente se había casado. Brentano causó una impresión enorme en Husserl. Al seguirlo, Husserl comenzó a usar, por sobre todo, el método de la observación reflexiva. Con este método puede investigarse el modo como los procesos conscientes son intencionales, vale decir, el modo como están dirigidos a los objetos. Brentano y su esposa se llevaron a Husserl de vacaciones. Juntos pintaron este cuadro, que estuvo perdido durante la Segunda Guerra Mundial. Herbert Spiegelberg registró esta imagen de la pintura en el cuarto de la hermana de Husserl, y la amplió lo mejor posible. Acaso podemos ver en ella el espíritu del pensador que habría de liderar el siglo siguiente, tal y como fuera visto por un líder de la generación previa de filósofos alemanes.
En 1886 Husserl fue convertido al luteranismo por Gustav Albrecht, situado a la izquierda en esta imagen de 1880. De ahí en adelante, su nombre completo sería Edmund Gustav Albrecht Husserl. Albrecht era un amigo cercano desde el postgrado en Berlín. Aunque son poco difundidos, se tiene indicios de que Husserl siempre mantuvo algunos sentimientos religiosos. En 1887 Edmund Husserl y Malvine Steinschneider contrajeron nupcias. Ella ocupa el centro de la imagen aquí. Además del bagaje judío, ella compartía con él un bautismo en fecha reciente. Juntos tuvieron tres hijos. En más de un sentido, Husserl no era demasiado práctico. Malvine, sin embargo, lo era. Un mes antes de la boda, Husserl había sustentado exitosamente su Habilitationschrift, dirigida por el discípulo más antiguo de Brentano, Carl Stumpf. Era un estudio lógico y psicológico del concepto de número, que no sólo combinaba lo que él sabía como matemático, sino que además se apoyaba en el método de observación reflexiva que había aprendido de Brentano y Stumpf.
Tras la sustentación estaba en capacidad de iniciar su carrera como Privatdotzen en la Universidad de Halle bajo la supervisión de Carl Stumpf. En 1890 Husserl publicó su Philosophie der Arithmetik, que continuaba el trabajo iniciado en su Habilitationschrift. Durante la década de 1890 mantuvo una relación interesante con Gottlob Frege, recientemente analizada, en forma brillante, por J. N. Mohanty. Pero Husserl trabajaba fundamentalmente en el libro que habría de catapultarlo al firmamento filosófico. Dice la tradición oral que nunca estuvo satisfecho con el manuscrito, por lo cual un día Malvine y Stumpf se lo llevaron al editor a espaldas suyas. Este libro es, en español, las Investigaciones lógicas. Fue publicado en 1900 y 1901. Pronto todos en Alemania, y muchos en otros lugares, hablaban sobre él.
Tres observaciones sobre este gran libro: primero, es una contribución a la filosofía de la ciencia, y específicamente a la filosofía de las ciencias formales, donde queda establecido en forma decisiva que la lógica y las matemáticas no son parte de la psicología, como habían pensado algunos, entre ellos John Stuart Mill. Enfrentadas a una tradición de trescientos años, las Investigaciones lógicas establecen, en segundo lugar, que la conciencia, fundamentalmente, no involucra imágenes, ideas o representaciones. Dicho de otra manera, la percepción y el recuerdo, por ejemplo, involucran una conciencia que se dirige intencionalmente a un objeto, como el muro al otro lado de la habitación o algún suceso de infancia, pero no hay representación entre la conciencia que percibe o recuerda y su objeto. Desde luego hay representaciones involucradas cuando uno se entera de algo sobre la base de textos, imágenes y señales, pero ellas son secundarias. En tercer lugar, las Investigaciones lógicas establecen que el conocimiento de los objetos ideales, como los números y proposiciones, tiene un ver no sensorial o, como prefiero llamarlo, un evidenciarse como el fundamento que lo justifica. Husserl no es por lo tanto un platónico, pues el evidenciarse no sensorial de los objetos ideales ha de hallarse sobre una percepción ficticia o genuina de objetos reales.
Tras la aparición de las Investigaciones lógicas, Husserl se desplazó a la Universidad de Gotinga, promocionado a una posición similar a la de profesor asociado norteamericano. Tenía cuarenta y cuatro años, y era uno de los líderes de la filosofía alemana. Su reputación seguiría creciendo y propagándose, y su pensamiento se desarrollaría bastante más en los siguientes treinta y siete años de su vida. Aquí están Malvine y Husserl con sus hijos Wolfgang y Gerhardt, y su hija Elisabeth, a quien llamaban Eli (alguna vez fuimos presentados). También está el hermano de Husserl, Heinrich, y la esposa de Heinrich, Klotilde, en 1905. Aún existía entonces un Imperio Alemán con un Kaiser. Ésta era la versión alemana de la edad eduardiana. La gente no tenía aviso sobre lo que habría de venir. Uno de los colegas de Husserl en Gotinga era David Hilbert, tan importante para la historia de las matemáticas y de la física matemática como lo fue Husserl para la historia de la filosofía.
Wilhelm Dilthey empleó las Investigaciones lógicas en su seminario, invitó a Husserl personalmente a Berlín para su discusión, y, después de ello, Husserl se interesó cada vez más en las ciencias humanas (Geisteswissenschaften). Tras las Investigaciones lógicas, estudiantes de todas partes se acercaron a Husserl, aun de Rusia, Estados Unidos y Francia. Ésta es una fotografía de los así llamados fenomenólogos de Gotinga. Se puede leer acerca de ellos en el gran libro azul de Spiegelberg. Ahora me permitiré mencionar sólo a dos de aquéllos que se hicieron famosos, y dejar a los restantes para después. Roman Ingarden, un polaco, realizó contribuciones extensas, especialmente en estética, y varios libros suyos están disponibles en inglés. Alexandre Koyré es extremadamente importante para la historia de las ciencias naturales. No es muy sabido que Thomas Kuhn consideró a Koyré como su maestro, y Koyré, desde luego, siempre consideró a Husserl como el suyo.
En 1911 Husserl publicó un artículo extenso que puede ser visto como su manifiesto filosófico. El título en español es “La filosofía como ciencia estricta” —y actualmente se prepara una nueva traducción al inglés. Este trabajo muestra, en forma cruda, los métodos distintivos de la filosofía madura, y con claridad incluye, dentro de su alcance, a lo natural y lo humano, así como a las ciencias formales. En 1913 Husserl y diversos asociados suyos fundaron lo que, vertido al castellano, podría llamarse Anuario para la filosofía y la investigación fenomenológica. El primer título del Anuario significó la tercera publicación larga de Husserl, las Ideas relativas a una fenomenología pura y a una filosofía fenomenológica. 1º libro. El segundo libro de las Ideas, con el cual Husserl nunca estuvo satisfecho, fue publicado póstumamente, y el tercero nunca fue escrito. Desde el punto de vista tardío de Husserl, las Investigaciones lógicas, escritas doce años antes, son prefilosóficas. Es en las Ideas, entonces, donde su filosofía madura empieza a adquirir expresión genuina. Originalmente, el libro iba a comenzar con lo que ahora se enumera como parágrafo 27. A último minuto, sin embargo, Husserl añadió lo que ahora es la parte uno por consideración a sus estudiantes más jóvenes y renumeró, así, todas las partes y secciones. Pues bien, el parágrafo 27 contiene, según creo, el punto de partida original de la filosofía madura de Husserl. Antes de que Maurice Natanson lea esta sección, me permitiré observar que, sin llamarlo así, Husserl comienza desde el mundo de la vida —el famoso Lebenswelt. A pesar del énfasis puesto en la perspectiva naturalista, es claro que este mundo de la vida es un mundo histórico y social, que comprende bestias y seres humanos, y es además un mundo cultural, cuyos contenidos tienen valor y uso. Incluiré imágenes de otros mundos de la vida socio-culturales a lo largo de la lectura de Maurice.
Iniciamos nuestras indagaciones como seres humanos que viven naturalmente, objetivando, juzgando, sintiendo, deseando en la actitud natural. Lo que ello significa, hemos de hacerlo claro en meditaciones simples que pueden efectuarse mejor en primera persona singular. Soy consciente de un mundo que incesantemente se despliega en el espacio, que incesantemente deviene e incesantemente ha devenido en el tiempo. Soy consciente de esto: que sobre todo significa, que intuitivamente lo encuentro de inmediato, que lo experimento. A través de mi ver, tocar, oír, y en los diferentes modos de percepción sensual, las cosas físicas corporales con alguna distribución espacial u otra están simplemente ahí para mí, “a la mano”, en sentido literal o figurado, sea o no que esté particularmente atento a ellos y ocupado con ellas en mi considerar, pensar, sentir o desear. También los seres animados —los seres humanos, me permitiré decir— están inmediatamente ahí para mí. Busco, los veo; escucho su aproximarse, les doy la mano, al hablar con ellos entiendo inmediatamente lo que objetivan y piensan, los sentimientos que se desprenden dentro de ellos, lo que desean o quieren. Están además presentes como actualidades en mi campo de intuición aun cuando no les preste atención. Puedo dejar que mi atención se desvíe del escritorio que justo ahora era visto y notado, y salga a través de las partes no vistas de la habitación que están detrás de mí, hacia la terraza, hacia el jardín, hacia los niños en el árbol, hacia todos los objetos de los que directamente sé que están ahí, y aquí, en el entorno de los cuales hay además conciencia —un “saber de ellos”, que no involucra pensamiento conceptual alguno. Está continuamente “a la mano” para mí, y yo mismo soy un miembro de él. Más aún, este mundo está ahí para mí no sólo como un mundo de meras cosas, sino además, con la misma inmediatez, como un mundo de objetos con valores, un mundo de bienes, un mundo práctico. Simplemente encuentro las cosas físicas dispuestas frente a mí no sólo como meras determinaciones materiales sino además con características de valor, como bellas y feas, placenteras o molestas, agradables o desagradables. Inmediatamente las cosas físicas están ahí como Objetos de uso, “la mesa” con sus libros, “el vaso para beber”, “el jarrón”, “el piano”, etc. Naturalmente esto no sólo se aplica en el caso de las “meras cosas físicas”, sino además en el caso de los seres humanos y los animales que pertenecen a mi entorno. Son mis “amigos” o “enemigos”, mis “subordinados” o “superiores”, “extraños” o “familiares”.
Dos observaciones adicionales sobre la filosofía madura que se inicia con las Ideas. En primer lugar, la idea central que presenta este libro es que la conciencia o vida mental misma puede mostrarse, una vez tomada hacia ella la actitud correcta, ya no como parte y parcela del mismo mundo espacial, temporal y causal —dicho de otra manera, ya no como un ser en el mundo. La toma de semejante actitud se considera esencial para fundamentar el mundo y sus ciencias positivas en una filosofía primera trascendental. De otro modo, se tiene la dificultad de fundamentar la totalidad del mundo en una parte de él. Es imposible decir más al respecto en esta ocasión. En segundo lugar, a pesar de su énfasis en la ciencia, el conocimiento y la existencia de cosas de tipos distintos, Husserl tuvo en su planteamiento lugares claros para una teoría del valor y una teoría de la acción, esto es, una axiología fenomenológica y una praxeología fenomenológica, así como una epistemología fenomenológica.
En 1914 llega la Gran Guerra, en su momento llamada “la guerra para acabar con todas las guerras”, la primera de cuando menos dos guerras mundiales hasta la fecha. Husserl tenía cincuenticinco años y era demasiado viejo para alistarse, pero aún era un patriota. Se dice que tenía la imagen de Bismark colgada en su estudio. Sus hijos tenían edad suficiente para alistarse. Su hija Eli es la enfermera junto al soldado que sostiene las muletas aquí. El hijo menor de Husserl, Wolfgang, fue muerto en marzo de 1916, en Verdún. Su primer hijo, Gerhardt, fue herido. El padre van Breda me dijo una vez que a Husserl le tomó muchos años recuperarse de la pérdida de Wolfgang. Tiempo después, durante la década del treinta, cuando los nazis lo clasificaron como no ario e intentaron retirarle la ciudadanía, Husserl replicó que uno de sus hijos había muerto y el otro había sido herido por la patria. También en marzo de 1916, Edmund Husserl aceptó la invitación y la promoción como profesor a tiempo completo en la Universidad de Friburgo en Breisgau. Vivió ahí para el resto de su vida.
Husserl tuvo asistentes en Friburgo. Me parece que Edith Stein fue la primera. Durante la década del veinte se volvió tomista y luego monja carmelita. Posteriormente los nazis la apresaron en su convento y la enviaron a la cámara de gas por haber nacido judía. Desde entonces su canonización ha sido propuesta. Creo que el asistente que sucedió a Stein fue Arnold Metzger. Hacia el final de la guerra en Alemania, la monarquía del Kaiser fue reemplazada por la República de Weimar. Metzger escribió un libro titulado Fenomenología de la revolución. Una carta de Husserl a Metzger, fechada en setiembre de 1919, está disponible en versión inglesa y dice mucho sobre las motivaciones interiores de Husserl. Al parecer Martin Heidegger fue el siguiente en el cargo. Heidegger se haría después famoso por su hermenéutica y su ontología fundamental, y progresivamente impopular por su adherencia al nacionalsocialismo. Oskar Becker fue otro asistente temprano de Husserl que después coquetearía con el nazismo.
Éste es Husserl junto a su hija, de vacaciones en 1921. Si bien trabajaba mucho en su estudio, Husserl sí salía de vacaciones e incluso, ocasionalmente, se limitaba a leer el periódico y a tomar café. Por alguna razón no tengo imágenes de Husserl entre 1921 y 1927. Sin embargo tengo, para este período, diversas representaciones verbales que puedo ilustrar con imágenes de Husserl y de otras personas en otros períodos. Sin embargo, antes de oír este testimonio convendrá hacerse una idea de la voz de Husserl. Éste es Dorion Cairns imitando a Husserl cuando iniciaba una conferencia: “Meine Damen und Herren, wir haben zum letzten Mal gesehen, daß René Descartes ein verdammter Tor war” (“Señoras y señores hemos visto la última vez que René Descartes era un reverendo tonto”). El primer testimonio pertenece a Spiegelberg, cuando fue a Friburgo para estudiar con Husserl.
Durante el semestre de invierno de 1924-25, Husserl dictó un curso sobre historia de la filosofía, no particularmente atractivo para el novato en fenomenología. Pero dio además un seminario fenomenológico para estudiantes avanzados acerca del Tratado sobre el conocimiento humano, de Berkeley. Con todo y mi preparación insuficiente para un seminario avanzado, decidí hacer al menos un intento para ser admitido como oyente. Erguido, con esa cabeza llamativa que inclinaba de un modo que lo hacía verse menos pequeño físicamente, me convocaba con una mirada penetrante. Qué alivio fue que reconociera adecuada mi preparación y suficientes mis razones para una admisión temprana.
El seminario de dos horas semanales tuvo lugar en una de las salas de conferencia más pequeñas del antiguo edificio universitario. El Tratado de Berkeley no significaba mucho más que el punto de partida para que el filosofar de Husserl detonara por minutos a partir de las discusiones de las sesiones precedentes que un miembro del seminario efectuaba al inicio de cada reunión. El balance de la sesión consistía, casi exclusivamente, en un monólogo de Husserl. Sin embargo este monólogo era fascinante en intensidad, aun cuando, especialmente al inicio, Husserl soliese repetirse. Nunca usó el atril. Mayormente se ponía enfrente de la primera banca y escrutaba a su auditorio. Pero en ocasiones caminaba hacia delante y atrás meditando. Su voz peculiarmente insistente y altisonante, con entonación austríaca, aún resuena en mis oídos. Hablaba sin notas. Apenas se detenía rara vez. Su estilo era por lo común envolvente. A veces desplegaba un humor en cierto modo grotesco, incluso a costa de algún miembro del seminario. Aún recuerdo el modo como, cierta vez, a fin de explicar la relación esencial entre el cuerpo y el ego usando la improvisación, convirtió a uno de los miembros más antiguos en una inmensa bola de papel. Rara vez dirigía sus preguntas al auditorio. Cierta vez que un miembro dirigió una pregunta, lo interrumpió “Por favor, hable más lento. Debe usted saber que es bastante difícil trasponerme en el pensamiento de los demás”.
Husserl hablaba sobre la necesidad de aprender la mirada interior fenomenológica (Innenschau), en forma no distinta del modo como uno aprende a observar en las ciencias naturales. Como él la planteaba, la fenomenología significa el uso de los propios ojos, abandonando la tradición, especialmente la tradición del lenguaje, y todo cuanto uno simplemente haya dicho. Así Berkeley, autor de la primera filosofía que Husserl estudió, como nos decía, era un fenomenólogo ejemplar, “El fenomenólogo debe estudiar la historia, no debe apartarla de sí, debe sostener conversaciones con sus creadores”. Sin embargo, “la mera lectura de libro tras libro debe cesar, uno ha de leer los libros como la obra de personas vivas para comprenderlos como obras vivas”.
Venía entonces una exhortación a que se estudiase a los bastante descuidados empiristas ingleses, generalmente considerados pasados de moda, comenzando por Locke y empleando el texto original en lugar de traducciones como la de Kirchmann. Para mí esta exhortación fue un primer aliciente para estudiar inglés y filosofía inglesa intensamente.
Sin embargo, una de las impresiones más vívidas de la personalidad de Husserl la tuve con ocasión de la recepción de un seminario en el apartamento de Husserl, en el segundo piso del edificio en Lorettostrasse N° 40. Ahí Husserl circulaba informalmente de grupo en grupo, preguntando y respondiendo, y luego comentando y filosofando en estilo improvisado.
De Max Scheler observaba que, a pesar de su genio, apenas era un fenomenólogo “engañabobos” (Talmiphänomenologe): “Uno necesita ideas brillantes, mas no debe publicarlas”. Llamó a Alexander Pfänder “nuestro más sólido artesano”. Interrogado sobre Kierkegaard y Theodor Hacker, uno de los escritores católicos alemanes de moda, respondió con simpatía. De la Historia de la literatura alemana de Herman Hettner, habló con espontáneo entusiasmo. Dado que técnicamente yo era un estudiante de leyes por esa época, me habló de Adolf Reinach, un ex estudiante de leyes que había escrito sobre la fenomenología del derecho, y agregó sin embargo que era preciso algo más que la ontología de Reinach, a saber, una fenomenología de la conciencia del derecho, cuya imagen, fascinante, desarrolló por medio de la improvisación.
Sin embargo, lo que más vívidamente perdura en mi memoria es el alegato de Husserl en favor de la perfección a cualquier precio. “Uno no debe considerarse demasiado bueno para trabajar en los fundamentos”. Él mismo no quiso ser otra cosa salvo un obrero en los cimientos. Tal era el espíritu del especialista de la ciencia rigurosa. Había una cierta bravata en el modo como expresaba su compromiso, pero era genuino.
A continuación tenemos la historia del modo como un estudiante graduado de segundo año de Harvard, que por aquel tiempo lucía así, partió a Alemania en viaje de beca y, por decirlo así, fue capturado por la fenomenología. Así es como Dorion Cairns se veía en 1969, cuando esta filmación fue realizada. Tenía 68 años de edad.
Entonces di la vuelta al apartamento de Edmund Husserl y no advertí que la hora apropiada para hacer una llamada formal en Friburgo era exactamente el mediodía. Estuve ahí alrededor de las tres de la tarde, y toqué el timbre. Y este joven que parecía un Emmanuel Kant prematuramente cano atendió la puerta. Su nombre era Ludwig Landgrebe y era el asistente de Husserl por aquel entonces. Como mi alemán era aún bastante malo, dije lo mejor que pude que deseaba hablar con el profesor Husserl. Tomó mis cartas y preguntó: “Wen darf ich melden?” “¿A quién debo anunciar?” ¡Para mí, “Wen darf ich melden” no significaba nada! Jugué mi apuesta y dije “Herr Cairns”. Aparentemente resultó bien; él entró y yo esperé en una sala. Las puertas del estudio de Husserl estaban cerradas.
Salió del estudio un hombre pequeño que se presentó, con voz suave y calmada, como Edmund Husserl; dicho sea de paso, se había dado el tiempo para leer las cartas. Yo nunca las leí. Entonces me invitó a su estudio. Me preguntó por lo que yo había leído de su trabajo, y dije “Bueno, como usted ve, mi alemán no es muy bueno, pero he intentado leer las Logische Untersuchungen”. Se dio la vuelta en su asiento, extrajo el segundo volumen de las Logische Untersuchungen, y dijo “Estudie esto. Estúdielo lápiz en mano. Si usted no comprende o tiene una objeción, escriba abajo su pregunta u objeción. Venga la próxima semana con lo que haya hecho y lo discutiremos juntos”.
Mi proyecto de hacer la gran gira por todas las universidades de Alemania, Francia y el Reino Unido se fue completamente por la borda. Pronto me vi inmerso en el estudio de Husserl, y, al hablar con él, decidí quedarme y estudiar con Husserl. Lo primero que me hizo creer que él tenía algo que nadie más tenía fueron sus análisis de la percepción, la imaginación y la memoria. Nunca antes había visto algo así, y sentí: “¡Este tipo tiene razón! Él y nadie más”. “Tiene razón, al menos sobre estas cosas, y voy a unirme a él. ¿A quién le interesa una gran gira, etc.?”
En 1966 Aron Gurwitsch, quien se veía así por aquel entonces, publicó una declaración sobre el efecto que sobre él tuvieron sus reuniones con Husserl durante la década del veinte, cuando más bien se veía así. Fred Kersten leerá esta semblanza.
Cuando el autor tuvo su primer trato con la filosofía de Husserl hace más o menos cuarenta años, fue abrumado por el espíritu de integridad comprometida y radical responsabilidad filosófica, por la total devoción que hacía al hombre desaparecer tras su obra. Pronto el joven aprendiz acabó por descubrir cuán fructífero era lo alcanzado efectivamente por Husserl así como lo iniciado por él, la promesa de más trabajo fructífero. En Ideen zu einer reinen Phanomenologie und phanomenologischen Philosophie, Husserl había abierto un amplio campo de investigación y había señalado enfoques y métodos de análisis por medio de los cuales podían obtenerse resultados de valor duradero, al punto y en el sentido en que podían esperarse resultados de valor duradero de cualquier actividad humana, científica, académica o filosófica. Ocurre lo mismo respecto de las Logische Untersuchungen, pese a tratarse de una obra más restringida en alcance. Era el estilo del filosofar de Husserl, el prolijo trabajo analítico en problemas y fenómenos concretos en lugar de la apertura de vistas panorámicas, lo que hacía que el estudiante joven tomase la decisión de dedicar su vida y trabajo a la continuación y expansión de la fenomenología de Husserl –en una palabra: convertirse en un discípulo para siempre, creyente en el espíritu y orientación general de Husserl, pero al mismo tiempo listo para partir desde teorías particulares en caso de ser compelido a hacerlo por la naturaleza de los problemas y la lógica de la situación teórica.
Una postal que Husserl envió a Gurwitsch luego de que éste publicara una reseña da también cuenta del modo en que el fenomenólogo trataba a sus seguidores. Así es como Gurwitsch se veía por ese entonces. La siguiente es la propia traducción al inglés de Gurwitsch de la postal de Husserl. La imagen es una impresión de Alice, la esposa de Aron.
15 de abril de 1932
Querido Sr. Gurwitsch:
Su reseña me ha gustado mucho. Hasta donde recuerdo, debe ser la única reseña basada en una comprensión real de alguno de mis escritos (desde las Investigaciones lógicas). Sólo respecto de algunos pasajes podría imaginar que usted no ha penetrado hasta la orientación total de la reducción, vale decir, la completa revolución que ella significa para la idea y el método de la filosofía sobre y en contra de la tradición. Pero dado que usted ha llegado tan lejos, llegará más lejos por sí mismo. Los nuevos escritos le hablarán. Me gustaría mucho que usted reseñara Lógica formal y trascendental. ¿Ha estudiado esta obra en conexión con las Meditaciones cartesianas? Lamento mucho que usted no se encuentre cerca a fin de poder participar junto a dos excelentes jóvenes filósofos (Dr. Fink y Dr. Cairns) en la discusión relativa al problema, recientemente abierto, de las esferas de la fenomenología trascendental. Escríbame sobre su trabajo y sus progresos, por los cuales siento tanto interés. Cordialmente,
Suyo,
E. Husserl
La siguiente semblanza de Husserl, por Ludwig Landgrebe, ha sido traducida y leída, en inglés, por Algis Mickunas.
Casi todos los que por primera vez encontraban a Husserl experimentaban algo así como una decepción al no ver signos inmediatos del modo en que este hombre simple y tranquilo podía haber llegado a tener la vasta fama internacional que había alcanzado finalmente. Su pensamiento era un simple recuento de lo que había visto y pensado cual si fuese un informe sobre una tierra distante que hubiese explorado. Y, sin embargo, pronto llegaba algo que se imponía al oyente. Husserl no ofrecía un frío y preciso informe de sus descubrimientos. Antes bien, el pensar mismo hablaba a través de él, un pensar que él había dominado y convertido en un espíritu que residía en él y lo transformaba apenas comenzaba a hablar. Dejaba de ser él mismo, su nombre y condición eran olvidados, el entorno desaparecía para él, sólo ofrecía cadenas de pensamiento, que había desarrollado y guiado a rumbos siempre nuevos. Su mirada iba más allá de las cosas, casi ciego al entorno, a una distancia que podría estar muy afuera o muy adentro. En este camino, él trazaba un círculo mágico que abarcaba la realidad.
Uno podía entrar a su estudio preocupado con uno mismo, con los propios intereses y las propias dichas, con los eventos del día. Entonces uno era confrontado por algo así como otro mundo, donde nada que pudiese interesar al propio yo individual seguía importando. En este mundo, el poder concentrado del pensamiento, ejercido por décadas, adquiría vida propia. Uno prácticamente se avergonzaba de haber pensado en uno mismo. Él podía ser tan paternal, tan amable, completamente devoto y servicial con sus estudiantes y amigos. Cuando lo rodeaban sus pensamientos, sin embargo, todo se quedaba quieto. Aun para el oyente no había nada más importante que lo que Husserl decía y las horas pasaban entonces como minutos.
En 1929 Husserl dictó en París las conferencias a partir de las cuales serían desarrolladas las Meditaciones cartesianas. Era el primer filósofo alemán invitado a Francia desde la guerra. Los sentimientos se desplazaban a esa profundidad. Al año siguiente publicó Lógica formal y trascendental. Eugen Fink dice en algún lugar que en realidad Husserl sólo publicó tres libros durante su vida, cada uno de ellos dos veces. Así, Lógica formal y trascendental es una repetición del pensamiento de las Investigaciones lógicas, pero ciertamente desde un punto de vista trascendental. Las Meditaciones cartesianas repiten las Ideas, primer libro de 1913, y la Crisis de las ciencias europeas y la fenomenología trascendental repite el artículo de 1911 “La filosofía como ciencia estricta”.
En 1929 Husserl contaba setenta años y se había retirado de la universidad. Siguió su vida en Friburgo. Tenía a su familia alrededor de él. Ésta es su hija y éstos sus nietos, Wolfgang y Ruth. Su hijo Gerhardt está en el centro de la imagen. Husserl no dejó de trabajar tras retirarse. Alfred Schutz conoció a Husserl durante la década de los treinta. Por razones que resultarán obvias, he dividido este testimonio en dos partes. Schutz también estuvo en la Primera Guerra Mundial. Estuvo en el ejército austríaco.
En un libro publicado en 1932, intenté usar mi interpretación de la fenomenología de Husserl y la metodología de Weber como punto de partida para el análisis de la estructura significante del mundo social. Alentado por algunos amigos, envié al filósofo una copia y recibí de él una carta con comentarios altamente gratificantes y la invitación para visitarlo en Friburgo. Me apresuré a ver al filósofo en Friburgo y fui recibido del modo más amigable. Desde esa fecha hasta la navidad de 1937, acostumbraba ver a Husserl cada año, tres o cuatro veces, en Friburgo, Viena y Praga, por períodos más cortos o más largos. Durante mi estadía en Friburgo, tuve la experiencia memorable de acompañarlo en sus “paseos filosóficos”, que, cuando el clima lo permitía, tomaba cada día después del trabajo de gabinete, una hora y media antes del almuerzo, acompañado por Fink y ocasionalmente por Dorion Cairns y Landgrebe. También se me permitía participar en discusiones en casa por las noches con algunos de sus amigos íntimos, como Jean Hering.
En dichas ocasiones Husserl frecuentemente invitaba a sus interlocutores a que preguntasen, y yo me aproveché ávidamente de tan grácil oferta. Husserl comenzaba a responder la pregunta del modo más amigable. Pero después de unas pocas frases, volvía a las ideas que habían tenido ocupada su mente durante el trabajo, y explicaba en un largo monólogo sus últimos descubrimientos. Problemas de la fenomenología constitutiva y constructiva, tales como la constitución del tiempo, del presente que fluye y permanece, del flujo, del observador fenomenológico, del mundo de la vida, y del nacimiento y la muerte lo ocupaban en los primeros años. Luego, los temas de las conferencias de Viena y Praga, que lo condujeron a Die Krisis der europäischen Wissenschaften und die Phänomenologie, permanecieron en el centro de sus intereses. Él tenía la esperanza de resumir el trabajo de su vida en seis o siete continuaciones de los artículos publicados en Philosophia.
Una sola vez tuve ocasión de oír a Husserl hablar a sus estudiantes. Fue en Praga, en noviembre de 1935. Husserl ofreció en las Universidades Alemana y Checa las conferencias a partir de las cuales se desarrolló el ensayo publicado en Philosophia. Emil Utiz, en aquel tiempo profesor de filosofía en la Universidad Alemana, le pidió a Husserl que hablara una mañana a los estudiantes en su seminario, y Husserl me invitó a acompañarlo. Husserl improvisó por más de una hora sin notas sobre el gran acontecimiento en la cultura occidental representado por esos pocos pensadores griegos que comenzaron a preguntarse por qué las cosas eran como eran, sobre la importancia de la actitud teórica, sobre la dignidad de la filosofía, y sobre la vocación filosófica en un tiempo de problemas como el que vivían. Nunca oí a Husserl hablar con semejante persuasión y sentimiento. Sus emociones se extendían sobre los jóvenes oyentes fascinados que ciertamente aprendieron para el resto de sus vidas lo que la filosofía significa y lo que un filósofo es. Husserl habla en algún lugar de sus escritos sobre su empeño por vivir una vida filosófica en su completa integridad. Por medio de esta declaración Husserl revelaba el núcleo de su personalidad. Cualquiera que conocía a este hombre asombroso inmediatamente era llevado a la impresión “Ecce philosophus”.
Cuando Husserl dictó sus conferencias en Viena y Praga ya no podía hablar en público en Alemania, pues clasificaba como no ario. Desde luego ello se debía a que este personaje, quien recientemente se había mostrado complacido de oír a la juventud alemana llamarlo “Adolf Nazi”, había sido electo. Si uno recuerda el clima político exterior, este retrato familiar de 1935 puede ser de una falsa pompa. Durante los años treinta, Husserl declinó una oferta de emigrar a los Estados Unidos. De haber vivido tres años más, habría muerto en un campo de concentración.
La imagen más vívida que tenemos de Edmund Husserl corresponde a cuando tenía setentisiete años. Junto a Husserl está su hija.
En sus últimos años, Husserl siguió escribiendo como siempre lo había hecho. Ésta es la apariencia de sus célebres manuscritos de investigación. Están escritos en una versión de taquigrafía del siglo diecinueve. Me permitiré mostrarles ahora algunas imágenes de cuando Husserl trabajaba en su retiro y también su último manuscrito de investigación. Después del él tendremos el resto del testimonio de Schutz.
En la última e inolvidable visita, poco después de la navidad de 1937, me expresó la esperanza confidencial de que su libro, de terminarse alguna vez, coronaría su vida de trabajo. Husserl estaba postrado y sufría ya de la enfermedad que lo condujo meses después a la muerte. Sólo se me permitió verlo un momento. Pero debe haber tenido un mal presentimiento sobre su fin venidero, pues me explicó que la fenomenología trascendental totalmente desarrollada hacía indudable que él, el hombre mundano Edmund Husserl, habría de morir, pero el ego trascendental no puede perecer. El paciente estuvo tan profundamente conmovido por esta idea que la Sra. Husserl tuvo que poner fin a nuestro último encuentro.
Edmund Gustav Albrecht Husserl murió el 27 de abril de 1938. Tenía setentinueve años. Este año se cumplieron los cincuenta años. La noticia de su muerte guarda mención de todos sus honores. La línea resaltada es del libro de Mateo y se traduce “Bienaventurados los puros de corazón pues ellos verán a Dios”. Siempre he pensado, con todo, que Husserl escribió su propio epitafio cuando, hacia el final del primer ensayo en la Krisis, dice “No busco instruir sino sólo guiar, señalar y describir lo que veo. No reclamo otro derecho salvo el de hablar, conforme a mis mejores luces, principalmente ante mí mismo, pero del mismo modo también ante los demás, como alguien que ha vivido en toda su seriedad el sino de una existencia filosófica”. En el sepelio, el último asistente de Husserl, Eugen Fink, ofreció este homenaje. Su declaración, anteriormente inédita, fue traducida y leída en el original inglés por Ronald Bruzina. En esta imagen, Jan Pato ka está a la izquierda, y Eugen Fink a la derecha.
Homenaje a Edmund Husserl, dado en su cremación, el 29 de abril de 1938, por Eugen Fink
Estaba a mitad de trabajo en el texto donde daba expresión decisiva a lo que, para él, era la verdad última, la verdad anhelada para darle compleción interna a su trabajo, cuando esa enfermedad fatal derribó a Edmund Husserl. Ya que el movimiento esencial de su vida era la filosofía, su muerte quizá nos parezca ahora intempestiva y carente de sentido. Surge la pregunta: ¿queda incompleta la obra de aquél que ha muerto, como un trágico fragmento? En el silencio que lo rodea en su muerte no hay ya lugar para las palabras de elogio y aclamación que su trabajo merece: los logros filosóficos de Edmund Husserl. Con su muerte él ha sido arrancado del mundo de la medida y el honor humanos. Su trabajo perdura por sí solo, y resiste y será estimado tanto como es en el conocimiento de la verdad donde el hombre coloca su rango y su valor.
El significado de la muerte de Edmund Husserl comienza a mostrarse cuando examinamos la vida de este hombre único. Era un hombre que asumió su filosofar como don y gracia de Dios; y así desde el principio él lo removió desde los contextos limitados en que la vida, ceñida en lo finito, ansiosamente mantiene fuera de su vista a la muerte. La muerte no fue nunca para él el poder externo que destroza el sentido y que repentinamente puede cortar una existencia que asume el logro personal como su significado pleno. Para él la muerte siempre fue el misterio de la vida, la satisfacción real de su significado. Así como la esencia de lo correcto apunta más allá de lo terreno y señala el puente de la muerte, así la esencia de la vida siempre le pareció penetrada por la muerte y penetrante de la muerte misma.
Mantuvo su propia vida como algo que no debía ser regido, rebosante de pasión, ese entusiasmo dispuesto con el cual un pensamiento incondicional toma lo esencial y lo eterno como lo que finalmente cuenta, lo eterno más allá de los conceptos filosóficos, que se revela al hombre en lo bello y lo santo. Justamente porque ha arraigado su vida en absoluta incondicionalidad, más allá de la cautividad de lo transitorio y mundano, y ha existido con todo su fervor vivo en lo eterno y esencial, Edmund Husserl estuvo satisfecho, y como tal podía verdaderamente morir. La verdad de su muerte, el significado válido de su retorno al hogar de lo eterno, sólo se expresa valiosamente en las palabras de Platón: “De hecho, entonces, lo que hacen aquéllos que realmente son filósofos es aprender la práctica de la muerte”.
Además de sus manuscritos y de sus seguidores en filosofía, Husserl dejó a su esposa, Malvine. Ella está aquí con un sacerdote franciscano, Herman van Breda, quien ayudó a que se la rescatase así como al Nachlass y la biblioteca de Husserl, y a que fuese establecido el Archivo Husserl en Lovaina, Bélgica. Después de la guerra, Israel le concedió una medalla a van Breda en reconocimiento por sus esfuerzos en nombre de los niños judíos durante el período nazi. Sostuvo un brindis con Golda Mayer en tal ocasión. El sucesor de van Breda en el Archivo de Lovaina es Sam Ijsseling, aquí a la izquierda junto a su equipo. Hay ramas del Archivo Husserl en Colonia, Friburgo, París y en la Universidad de Duquesne. El Nachlass está bien cuidado. Éstas son algunas de las muchas publicaciones receptivas a los estudios e investigaciones sobre la fenomenología de Husserl. Husserl Studies es la más significativa de todas. Hay cientos de libros, por lo menos vertidos en una docena de idiomas, que abordan el pensamiento de Husserl.
Durante los sesenta años transcurridos desde la muerte de Husserl, el movimiento fenomenológico ha sufrido un extenso y complejo desarrollo en Francia y Estados Unidos, así como en Alemania y otros lugares. No es momento de tratar el tema. Antes bien, nuestro interés ha estado en la persona de Husserl y sus logros. Confío en que ahora tendrán ustedes alguna idea del tipo de persona que fue y lo que hizo.
Apéndice
Como apéndice para el especialista, tenemos ahora la lectura de Zaner de los veintisiete resultados de la filosofía de Husserl que Dorion Cairns enumeró en 1939.
Algunos resultados de las investigaciones de Husserl
Según los entendidos, la mayor parte de la filosofía de Husserl no descansa en sus obras publicadas sino en su legado literario. Por consiguiente, en la medida en que éste último no es accesible, cualquier declaración sobre lo “más notable en el pensamiento de Husserl” ha de ser provisional.
1. Diferenciación entre las determinaciones reales del flujo de conciencia y lo que corresponde a su correlato intencional.
2. Análisis de la estructura general del acto consciente y su correlato intencional: el objeto como es situado con su sentido objetivo y en su manera de ser dado.
3. Análisis del horizonte de actos predelineado por el acto dado, especialmente el horizonte de hechos que piensan el objeto como idéntico.
4. Distinción entre varios tipos y modos de colocar y entre varias maneras de ser lo dado, original o reproductiva, directa o indirecta.
5. Análisis de la evidencia como una manera de ser lo dado; distinción entre tipos de evidencia, adecuada, inadecuada, apodíctica, evidencia de claridad o compleción y evidencia de distinción, condición ficticia de ser lo dado como evidencia de posibilidad.
6. Concepción de síntesis: la satisfacción como síntesis de identificación entre lo más y lo menos evidente.
7. Diferenciación entre objetos y esencias individuales.
8. Análisis de la percepción sensorial y de la naturaleza general del mundo de los objetos sensorialmente perceptibles.
9. Concepción y realización de la idea de análisis constitutivo.
10. Análisis de la autoconstitución pasiva del flujo de conciencia con sus fases temporales y complejidad simultánea.
11. Análisis de la constitución pasiva de los objetos trascendentes del flujo de conciencia, particularmente la constitución del mundo sensorialmente experimentado a través de estratos objetivos fundantes.
12. Análisis de la constitución pasiva de las otras mentes y del mundo como intersubjetivo.
13. Descripción de la espontaneidad en general: egoestimulación, atención, acción.
14. Análisis de la pasividad secundaria, la retención habitual de los productos de la constitución activa.
15. Concepción del ego como polo del sujeto; análisis de la constitución del carácter habitual del ego a través de la espontaneidad.
16. Análisis de los objetos categoriales (v.g. los hechos) como constituidos en actos sintácticos cuyo fundamento último son actos no sintácticos (v.g. de la percepción sensorial).
17. Esclarecimiento de la relación entre el sentido categorial mentado reflexivamente y el objeto categorial directamente mentado.
18. Descripción de las síntesis de plenificación de los actos en los que los objetos categoriales son mentados.
19. Distinción entre formalización y generalización; correlativamente, entre esencias formales y materiales.
20. Esclarecimiento de la idea de lógica y de las relaciones de las matemáticas y lógicas con la lógica formal y la ontología formal.
21. Concepción y realización de la idea de ontologías materiales.
22. Análisis de los actos y objetos axióticos y prácticos; desarrollo de teorías a priori formales y materiales del valor y la práctica.
23. Análisis de la relación de la experiencia con el sentido objetivo.
24. Análisis de la relación del mundo de la ciencia física con el mundo como dado en la experiencia directa.
25. Análisis constitutivos rudimentarios de los mundos social y cultural.
26. Esclarecimiento del sentido de la ciencia y la filosofía occidental desde el Renacimiento.
27. Esclarecimiento de la naturaleza de la fenomenología y su relación con las otras ciencias.
Texto y Realización de Lester Embree
Edición original de Melanie Dudash
Traducción de Martín Oyata; revisión de Rosemary Rizo-Patrón
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